La Municipalidad de Lo Espejo ha tomado una decisión drástica y ejemplar el pasado 20 de marzo de 2026: la desvinculación inmediata de 40 trabajadores tras detectar, mediante un cruce de datos con la PDI y el sistema de licencias, que se encontraban fuera del país mientras el municipio les pagaba el sueldo por una supuesta incapacidad laboral.
«Es muy positivo que el Estado fortalezca su eje fiscalizador a través de mecanismos que permitan continuar haciendo que la gestión pública sea más eficiente y más transparente», señaló a 24 Horas Felipe Droguett, alcalde subrogante de la comuna santiaguina.
En SOY DIRIGENTE entendemos que la probidad no es un eslogan, sino la base de la confianza. Que un funcionario use una licencia médica para vacacionar es un fraude que desmantela los servicios básicos de la comuna, y que la autoridad municipal limpie la casa es un acto de justicia para que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan: las comunidades organizadas.
¿Por qué este fraude afecta al barrio?
Desde el prisma de la gobernanza y la transparencia, este caso revela tres puntos técnicos que todo dirigente social debe manejar para fiscalizar su propio municipio:
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Vulneración del Estatuto Administrativo: La licencia médica tiene un solo fin legal, la recuperación de la salud del trabajador. Salir del país sin autorización médica previa desvirtúa el beneficio y constituye un incumplimiento grave de las obligaciones funcionarias.
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Daño al patrimonio comunal: El pago de estos sueldos durante ausencias fraudulentas es dinero perdido para la gestión territorial. 40 sueldos mal pagados equivalen a programas sociales, talleres deportivos o cámaras de seguridad que nunca llegaron a los barrios de Lo Espejo.
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Cruce de información como herramienta: El éxito de esta operación radicó en la interoperabilidad entre el municipio, el sistema de salud y extranjería. El dirigente debe exigir que estos controles sean permanentes para evitar «fugas» de dinero público.
El dirigente como guardián de la ética pública
Como líderes territoriales, nuestra labor es elevar el estándar de lo que aceptamos de nuestros funcionarios municipales. La autonomía de las comunidades se fortalece cuando el dirigente no tolera el «aprovechamiento».
La lección para el Chile del futuro es que no hay ni debe haber espacio para el fraude en las municipalidades. Si un funcionario falta a su deber, está traicionando el mandato de servicio al vecino. La desvinculación en Lo Espejo es una señal potente: el municipio debe ser una institución de trabajo serio y no una caja pagadora de privilegios indebidos.
Herramientas para la fiscalización comunitaria
Ante sospechas de irregularidades en el personal municipal de tu comuna, el protocolo técnico de SOY DIRIGENTE sugiere lo siguiente:
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Exigencia de transparencia en recursos humanos: Usa la Ley de Transparencia para conocer los índices de ausentismo y licencias médicas en departamentos críticos (como Seguridad o Aseo). Un índice inusualmente alto es una señal de alerta.
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Denuncia por mal uso de fondos: Si tienes evidencia de que funcionarios municipales realizan actividades ajenas al servicio en horario laboral, como por ejemplo organizar y convocar asambleas extraordinarias de juntas de vecinos, o que trabajan para un privado o vacacionan bajo licencia, la Contraloría General de la República (CGR) tiene canales para denuncias ciudadanas anónimas.
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Apoyo a la gestión de probidad: Respalda públicamente las medidas de limpieza administrativa. Un municipio con funcionarios honestos es un municipio que responde más rápido a las necesidades de la Junta de Vecinos.
La reflexión de SOY DIRIGENTE
La probidad administrativa es el cimiento de la democracia local. Cuando 40 personas defraudan al sistema, no solo engañan al alcalde, nos engañan a todos nosotros que esperamos una respuesta eficiente en la ventanilla municipal. La ética en el servicio público es el motor que hace avanzar al barrio.



