La calle no es tierra de nadie: La ofensiva viñamarina contra el comercio ilegal y el deber del vecino

Más de un centenar de infracciones en Viña del Mar ponen el foco sobre el eslabón final de la cadena: el comprador. Para el dirigente social, este fenómeno no es solo un problema de orden público, sino un síntoma de una crisis de convivencia que afecta directamente la seguridad de los barrios.

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La reciente fiscalización masiva en Viña del Mar que terminó con multas tanto para vendedores como para quienes realizaban transacciones en la vía pública –similar a lo que plantea la ordenanza Cero Incivilidades, en Independencia-, marca un punto de inflexión en la gestión del espacio común en la región de Valparaíso.

En SOY DIRIGENTE entendemos que el comercio informal no es un fenómeno aislado; es un competidor desleal para el negocio de barrio que paga sus permisos y una barrera que bloquea el tránsito seguro de adultos mayores y personas con discapacidad.

Cuando el vecino compra en la calle para «ahorrar un poco», a menudo ignora que está alimentando una estructura que deteriora la seguridad de su propio entorno. El rigor institucional aplicado aquí nos recuerda que la calle es para todos, no para quien decide ocuparla sin reglas.

El rigor de la ley: ¿Por qué fiscalizar al comprador?

La aplicación de multas a quienes compran en el comercio ambulante es una medida que suele generar debate, pero que responde a una lógica de gobernanza clara: desincentivar la demanda para eliminar la oferta. En el caso de Viña del Mar, implicó un trabajo coordinado con Carabineros, PDI, Policía Marítima, Delegación Presidencial y otros actores del Estado.

Desde el prisma de la gestión territorial, estos son los tres factores que justifican la medida:

  1. Protección de la vereda como espacio seguro: Una calle saturada de comercio ambulante es una calle donde el dirigente ya no puede garantizar la seguridad de su base. El hacinamiento facilita el hurto y dificulta la respuesta de emergencia (ambulancias, bomberos, seguridad ciudadana).

  2. Sostenibilidad del comercio local: El almacén del barrio, la panadería y el pequeño locatario son los que dan vida y vigilancia natural al sector. El comercio ilegal asfixia a quienes sostienen económicamente a la comunidad.

  3. Higiene y salud pública: Especialmente en la venta de alimentos, la falta de cadena de frío y fiscalización sanitaria pone en riesgo a los vecinos más vulnerables, transformando un «ahorro» en un gasto médico posterior.

El dirigente como promotor de la formalidad

Como líderes territoriales, nuestra labor es educar a los vecinos para que comprendan que su decisión de compra impacta el valor y la tranquilidad de su hogar, ya sea que esta se encuentre en la tranquilidad de un condominio o en la calidez de un pasaje habitacional.

La autonomía de las comunidades se fortalece cuando preferimos el comercio establecido, aquel que se hace responsable si un producto falla y que contribuye con sus patentes al desarrollo de la comuna. La lección para el Chile del futuro es que la recuperación del espacio público empieza por la conducta del ciudadano.

Un barrio que valora sus veredas despejadas y apoya a sus comerciantes legales es un barrio que camina hacia una seguridad real y duradera.

Lo que la comunidad debe saber sobre las multas al comercio ilegal

  • Multas al comprador: En muchas comunas, comprar en la calle es una infracción que puede costar hasta 5 UTM. No te arriesgues; el ahorro sale caro.

  • Falta de garantía: Un producto comprado en el suelo no tiene respaldo legal. Ante una falla, el vecino no tiene a quién reclamar, perdiendo su inversión por completo.

  • Apoyo al emprendedor real: Invita a tus vecinos a preferir la feria libre establecida y los locales del barrio. Ahí es donde realmente se construye comunidad.

Lo que pensamos en SOY DIRIGENTE

Comprar en la calle puede parecer una ayuda momentánea, pero a la larga es una puñalada a la organización del barrio. Como dirigentes, nuestro compromiso es con el orden, la limpieza y el respeto por el vecino que cumple las reglas.