De la toma al libre tránsito: Las lecciones para Chile de la recuperación de Av. Aviación (Lima)

En el umbral entre el orden público y la supervivencia económica, la recuperación de espacios críticos en Lima ofrece un espejo brutal para las ciudades chilenas que enfrentan el desborde informal.

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El asfalto de la Av. Aviación, en el distrito de La Victoria -el corazón de Lima-, desapareció durante años bajo una densa capa de toldos, cajas y el griterío de miles de comerciantes, quienes convivían a diario con la delincuencia y con vecinos atemorizados que solo intentan salir adelante. Y es que lo que originalmente fue diseñado como arteria vital para el flujo metropolitano, terminó convertido en un ecosistema de autogestión informal donde el Estado era un espectador más. Sin embargo, el reciente operativo de desalojo y limpieza no solo removió toneladas de residuos; expuso la fractura entre el derecho al libre tránsito y la economía de subsistencia que hoy también tensiona a comunas como Santiago, Estación Central y Maipú.

La pregunta no es si hay que ordenar, sino cómo hacerlo para que el espacio no se vuelva a perder.

El operativo y las lecciones: Limpieza, seguridad y orden

La intervención de ocho cuadras que por años estuvieron tomadas por el comercio informal, la basura y la inseguridad no fue solo un despliegue policial; fue una operación de servicios municipales coordinados que incluyó despeje de vías, eliminándose estructuras precarias que impedían el paso de peatones y vehículos de emergencia; saneamiento ambiental, retirándose toneladas de basura y desinfectando zonas que por años fueron focos de insalubridad; y control de identidad, detectando puntos de microtráfico y delincuencia que se «camuflaban» en el desorden del comercio informal.

Para un dirigente en Chile, este caso no es ajeno: desde Meiggs en Santiago hasta sectores «perdidos» en regiones, la lucha por el espacio público es una constante ¿Qué podemos aprender de este operativo para nuestras Juntas de Vecinos y municipios? Lo primero es la sostenibilidad del espacio, pues el error en Chile es «limpiar hoy y abandonar mañana», mientras que en Lima la recuperación va acompañada de presencia permanente -serenazgo en su caso, guardias municipales en el nuestro- y, sobre todo, de iluminación y mobiliario urbano que invita al vecino a pasear; y la reubicación en vez de la erradicación, pues es iluso pensar que se puede eliminar el comercio de subsistencia por decreto sin ofrecer alternativas: Los modelos exitosos son aquellos que formalizan al emprendedor local en ferias establecidas, liberando las veredas para el tránsito.

El rol del dirigente social en la recuperación

Recuperar una calle no es solo tarea de Carabineros o del Alcalde; el dirigente es la pieza clave, pues aporta diagnóstico participativo: nadie sabe mejor que el vecino dónde están los puntos ciegos o quiénes son los que realmente generan desorden. El dirigente debe ser el nexo de información con la autoridad. Por otro lado, una vez que la calle se limpia, la Junta de Vecinos debe «apropiarse del espacio» con ferias de emprendimiento, actividades vecinales o deportivas. Calle que no usa el vecino, calle que recupera el delincuente.

La reflexión de SOY DIRIGENTE

El caso de Av. Aviación enseña que dejar que el desorden crezca «para no tener problemas» cuesta caro. El costo de recuperar un espacio tras 10 años de abandono es diez veces mayor que mantenerlo ordenado día a día.

Por ello, la recuperación de esta popular avenida limeña deja una reflexión que muchas ciudades latinoamericanas comparten: La calle es el recurso más escaso de la ciudad moderna. Su recuperación es una victoria para la convivencia, pero su mantenimiento depende de que la dirigencia no actúe solo como receptora de quejas, sino como arquitecta de un nuevo pacto de uso compartido del espacio público.

La pregunta entonces no es solo cómo retirar puestos o liberar calles: La pregunta es cómo gobernar el territorio para que el espacio público vuelva a cumplir su función colectiva.