En SOY DIRIGENTE sabemos que para un vecino de sector rural o de barrio periférico, el camión aljibe, la camioneta de seguridad o la ambulancia municipal son servicios vitales. Por eso, nos duele y nos pone en alerta la noticia que sacude a la Municipalidad de Coelemu: la Contraloría General de la República detectó irregularidades por más de $214 millones en cargas de combustible entre 2022 y 2023.
No se trata de «un error de papeles»; se trata de recursos que debieron estar al servicio de la comunidad y que hoy no tienen un respaldo claro de dónde terminaron.
El informe de contraloría: Las «rutas» de la duda
El ente fiscalizador fue tajante al encontrar irregularidades graves en la administración de la flota municipal:
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Cargas sin patente: Se detectaron múltiples cargas de combustible donde no se registró la patente del vehículo. En el mundo de la gestión, lo que no se registra, no existe.
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Exceso de capacidad: El informe detalla cargas que superan la capacidad física de los estanques de los vehículos municipales. ¿Cómo le caben 100 litros a un estanque de 60? Esa es la pregunta que el municipio aún no logra responder.
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Falta de bitácoras: No hay claridad sobre los recorridos realizados. Sin una bitácora que diga «de tal lugar a tal lugar por tal motivo», el combustible se convierte en un cheque en blanco.
El impacto en el territorio: Lo que se pierde
Como dirigentes, debemos entender que 214 millones de pesos equivalen a:
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Cientos de viajes de camiones aljibe para sectores con escasez hídrica.
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Meses de patrullaje preventivo reforzado en las noches de Coelemu.
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Reparación de caminos vecinales y retiro de escombros que quedaron postergados «por falta de recursos».
La respuesta del municipio y el sumario
Ante la gravedad de los hechos, la Contraloría no solo exigió la restitución de dineros si no se acreditan los gastos, sino que ordenó un Sumario Administrativo:
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Responsabilidades políticas y administrativas: No basta con decir «se traspapeló». Debe haber responsables con nombre y apellido que respondan ante la justicia y ante los vecinos.
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Juicio de cuentas: Si el municipio no logra demostrar el uso correcto de esos fondos, los funcionarios involucrados podrían tener que pagar de su propio bolsillo el daño causado al erario público.
¿Qué pensamos al respecto en SOY DIRIGENTE?
El caso de Coelemu es un recordatorio para todos los dirigentes sociales: debemos ser los primeros fiscalizadores de nuestras comunas. Cuando veas un vehículo municipal haciendo un uso que no corresponde, o si sientes que los servicios no llegan «porque no hay bencina», tienes el derecho de pedir información por Transparencia.
El dinero municipal no es del Alcalde ni de los concejales; es de cada vecino que paga sus permisos, patentes y contribuciones. La transparencia no se pide por favor, se exige con la ley en la mano.



