La ciclovía detenida: cuando la ciudad se corta a la mitad

El Gobierno frena el tramo clave de la Nueva Alameda. No es solo una obra pausada: es una decisión que corta la conexión justo donde más se necesita.

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La ciclovía está ahí. Se usa. Se llena. Funciona.

Miles de personas ya pedalean por los tramos inaugurados. Hasta 7 mil usuarios diarios en algunos sectores. Pero la ruta se corta.

No falta diseño. No falta aprobación. No falta financiamiento.

Se corta por decisión política.

A las 7:30 de la mañana, un trabajador que sale desde Maipú avanza lo que puede por ciclovía. Luego se baja. Se mezcla con buses, autos, bocinas. Pierde tiempo. Pierde continuidad.

La infraestructura aparece. Y desaparece.

La ciudad que se interrumpe

El tramo 3 no es un detalle técnico. Es el que conecta el eje central con el poniente: Estación Central, Lo Prado, Maipú.

Sin ese tramo, la ciclovía no es red. Es fragmento. Y en ciudad, los fragmentos no integran. «No puedes hablar de ciudad integrada si cortas justo donde más se necesita», advierte un dirigente del sector.

Desde el Gobierno se argumenta priorización: recursos limitados, urgencias habitacionales, reconstrucción. Desde la región, la respuesta es otra: el proyecto ya estaba listo, aprobado y financiado. Frenarlo ahora es retroceder.

El conflicto no es técnico. Es político. Y es territorial.

«Espero que podamos sentarnos a conversar con el Ministro y que esta decisión se revierta», señaló en su cuenta de Instagram Claudio Orrego, gobernador de la Región Metropolitana, runner, montañista y justamente un ciclista.

La desigualdad que sí se financia

El argumento fiscal parece sólido hasta que se cruza con el territorio.

Esta no es cualquier ciclovía. Es la que llega donde históricamente no llega nada.

Suspenderla no es neutro. Golpea justo donde la infraestructura ha sido más débil.

Lo dicen sin rodeos: detener el tramo «profundiza la discriminación» en acceso a movilidad para el sector poniente.

Y en paralelo, la demanda existe. Miles ya usan la bicicleta incluso sin condiciones óptimas.

La pregunta entonces no es cuánto cuesta. Es a quién deja fuera la decisión.

La ciudad como decisión política

Una ciclovía nunca es solo una ciclovía. Es transporte. Es gasto familiar. Es tiempo de viaje. Es acceso. Pero sobre todo, es una definición de ciudad.

El Gobierno dice: hay prioridades más urgentes. La región responde: una ciudad no se construye solo con vivienda.

Ambos tienen razón. Pero no al mismo tiempo.

La reflexión de SOY DIRIGENTE

Cuando una obra conectiva se detiene, no se congela solo el proyecto. Se redefine el mapa.

Porque la ciudad no se fragmenta sola. Se fragmenta cuando alguien decide dónde termina.

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