El costo de la viveza: Las implicancias legales y comunitarias del hurto de energía

La formalización de una vecina en Calle Larga, Los Andes, por un robo de más de 3 millones de pesos en electricidad es una alerta roja para los barrios. Lo que algunos ven como un "ahorro" es, en realidad, un delito que pone en riesgo la seguridad del hogar y la fe pública de la comunidad.

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El reciente caso en la comuna de Calle Larga, donde una propietaria enfrentará a la justicia por conexiones fraudulentas mantenidas durante cuatro años, no es un hecho aislado, sino que una situación más común de la que muchos piensan.

En SOY DIRIGENTE entendemos que el «colgarse» o intervenir el medidor no es solo un conflicto entre un privado y una empresa eléctrica; es un acto que pone en peligro a todo el vecindario por el riesgo de incendios, un «procedimiento» que termina en procesos penales que marcan la hoja de vida de un vecino. El rigor de la fiscalización de empresas como Chilquinta demuestra que la tecnología actual hace que el fraude sea fácilmente detectable y que las multas superan con creces cualquier supuesto ahorro.

¿Cómo se detecta y sanciona el fraude?

El Ministerio Público fue claro: el uso de «dobles puentes eléctricos» para evitar que el medidor registre el consumo real constituye el delito de hurto de energía. Desde el prisma de la gobernanza y la seguridad, este caso deja tres lecciones técnicas:

  1. Fiscalización inevitable: Las distribuidoras eléctricas realizan balances energéticos por cuadrantes. Si la energía enviada a una calle -como en este caso, la calle Alto al Puerto- no coincide con la facturada por los medidores, se inicia una inspección técnica inmediata. No hay «bypass» que pase desapercibido por mucho tiempo.

  2. Riesgo vital e incendios: Las conexiones irregulares carecen de las protecciones normadas (como el interruptor controlador de potencia). Esto recalienta las líneas y es la causa principal de cortocircuitos que terminan en incendios estructurales que afectan a casas colindantes.

  3. La persecución penal: El hurto de energía es un delito consumado. En este caso, la imputada evitó la cárcel mediante una «suspensión condicional», pero quedó bajo vigilancia durante un año y con la obligación de permitir el ingreso permanente de inspectores a su domicilio.

¿Qué es un «doble puente eléctrico»?

Consiste en una «técnica» irregular de conexión en la caja de empalme. Se basa en la instalación de dos cables con aislación (de color blanco, en la imagen): el primero se conecta desde la fase de entrada del block de conexiones del medidor hacia el interruptor controlador de potencia (ICP) y el segundo va desde la fase de entrada a la fase de salida del block de conexiones del medidor.

Esta maniobra hace que parte de la energía eléctrica consumida no sea registrada por el medidor, por lo que tampoco es facturada por la compañía, pero al no contar con ninguna medida de seguridad, supone un riesgo inminente de cortocircuitos, peligro de electrocución, daños a electrodomésticos e incendios ¿Vale la pena ahorrarse unos pocos pesos para exponer la vida de su propia familia y la de sus vecinos? La respuesta, con toda seguridad, es un rotundo no.

 

El dirigente como promotor de la legalidad y seguridad

Como líderes territoriales, nuestra labor no es denunciar vecinos, sino educar sobre los riesgos. La autonomía de las comunidades se fortalece cuando entendemos que la seguridad eléctrica es un bien común.

Un vecino que interviene su empalme está alterando la red que compartimos todos. La lección para el Chile del futuro es que la informalidad eléctrica es una trampa: el ahorro de ayer se convierte hoy en una deuda millonaria ($3.220.845 en este caso), en una orden de arresto que destruye la tranquilidad familiar y en un incómodo juicio moral de los vecinos.

Lo que su junta de vecinos debe saber sobre la electricidad

  • El medidor es intocable: Solo personal autorizado de la empresa distribuidora o instaladores certificados SEC pueden manipular la caja de empalme. Cualquier sello roto es presunción de fraude.

  • Denuncia anónima: Si en una calle o pasaje hay variaciones de voltaje constantes o cables inusuales, puede ser señal de colgados. Esto pone en riesgo la vida de los niños y ancianos del sector por posibles incendios.

  • Convenios de pago: Si un vecino no puede pagar su cuenta, el camino es la gestión social ante el municipio o la empresa, no el puente eléctrico. Como dirigente, podemos y debemos ayudar a canalizar convenios para evitar que el vecino caiga en el delito.

La reflexión de SOY DIRIGENTE

«Cuentas claras conservan el barrio». El hurto de energía es un camino sin salida que termina en tribunales. Nuestra misión es fomentar barrios seguros, donde la luz que ilumina cada casa sea el reflejo de una comunidad que respeta las normas, pero por sobre todo, cuida de su propia vida.