El fraude está en el barrio: estafas digitales golpean a adultos mayores

En Independencia, un conversatorio reunió a autoridades, especialistas y vecinos frente a un fenómeno que crece en silencio. Más que una actividad, la señal apunta a un cambio en cómo se entiende la seguridad en la vida cotidiana.

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Un teléfono vibra. Un mensaje urgente aparece en pantalla. Una decisión en segundos. Ahí comienza hoy una parte importante de las estafas digitales. Ese escenario —cotidiano, doméstico— fue el punto de partida del conversatorio realizado en el Polideportivo Enrique Soro, en Independencia, donde vecinas y vecinos mayores participaron de una instancia orientada a reconocer y prevenir fraudes en entornos digitales.

La actividad, impulsada por la Oficina del Adulto Mayor (OFAM) y DIDECO de dicha comuna junto a la Universidad de Chile y Conecta Mayor UC, reunió a autoridades, especialistas y comunidad en un espacio que combinó exposición técnica con diálogo abierto.

Estuvieron presentes Claudia Asmad, directora del SENAMA, el alcalde Agustín Iglesias, el concejal Manuel Jara, Sergio Yáñez —presidente de la Asociación de Personas Mayores Independencia— y Rodrigo Plá —director de la OFAM—.

Las exposiciones centrales estuvieron a cargo de Javiera Rosell, psicóloga, máster en psicogerontología y doctora en psicología; e Isabel Infante, socióloga, diplomada en gerontología social y directora de Educación Digital en la Fundación Conecta Mayor UC, quienes abordaron el fenómeno desde la prevención, la educación digital y el impacto en personas mayores.

No fue solo una charla. Fue una señal.

Iglesias lo planteó con claridad: todas las personas pueden ser víctimas de estafas. No es un problema de quienes manejan menos tecnología. Casos recientes —como el de la actriz Amparo Noguera— muestran que el riesgo es transversal. Durante la actividad, esa advertencia tomó forma concreta: una vecina relató haber perdido 1,7 millones de pesos en una estafa.

El edil advirtió que el problema no es aislado. Y las cifras lo confirman: desde 2018 las estafas a adultos mayores se han cuadruplicado, según datos de la Subsecretaría de Prevención del Delito.

El fraude ya no ocurre en otra parte. Está pasando aquí.

El silencio también es parte del fraude

Pero hay una dimensión menos visible. Según explicó Javiera Rosell, muchas personas mayores no denuncian.

No por desconocimiento.

Por vergüenza.

El temor a ser juzgados —a parecer vulnerables frente a su entorno— termina siendo una barrera silenciosa. Ahí, el problema deja de ser solo digital y se vuelve social. La prevención, entonces, cambia de lógica.

No basta con advertir. Hay que enseñar a detenerse: pausar, leer y dudar antes de actuar.

El enfoque no fue generar dependencia, sino autonomía. Isabel Infante lo resumió así: «todos pueden caer, pero también todos pueden aprender a protegerse: entender. Decidir. No depender.»

El rol del entorno —familia, cercanos— aparece, pero no para reemplazar, sino para acompañar.

La seguridad ya no es solo policial

El conversatorio no es un hecho aislado. Forma parte de un ciclo de trabajo que el municipio ha venido desarrollando durante 2026, enfocado en la prevención de estafas digitales y en el fortalecimiento de habilidades tecnológicas en personas mayores. La lógica es concreta:

No solo advertir.

Entregar herramientas.

Desde el municipio, el enfoque es claro: la inclusión digital no es un complemento. Es una condición para ejercer derechos.

Porque en un entorno donde la vida cotidiana —trámites, comunicación, servicios— se digitaliza, no contar con herramientas suficientes deja de ser una brecha.

Se transforma en vulnerabilidad.

El espacio también incorporó algo clave: escuchar. Hubo preguntas, experiencias y relatos que conectan directamente con la vida cotidiana. En paralelo, la directora del SENAMA planteó la intención de replicar estas instancias a nivel nacional.

Lo que ocurre en Independencia deja de ser local. Empieza a perfilarse como modelo.

La reflexión de SOY DIRIGENTE

El fraude no entra por la puerta. Entra por la confianza.

Y cuando esa confianza no tiene herramientas para defenderse, el problema deja de ser individual.

Se vuelve estructural.

Porque hoy, no estar preparado también es una forma de exposición.