El Estero Marga Marga es el epicentro geográfico de Viña del Mar, pero bajo la sombra de sus puentes se esconde una fractura social y ambiental que el municipio intenta mitigar. Esta semana, el retiro de 81 toneladas de residuos desde su lecho expuso una realidad brutal: el estero se ha convertido en el depósito de lo que la ciudad no quiere ver.
Para el dirigente social, esta cifra no es solo estadística; es el volumen de una amenaza que duerme en el lecho del río esperando la próxima lluvia. Desde colchones y electrodomésticos hasta escombros de construcción, cada kilo de basura acumulada es un tapón potencial para los ductos de evacuación y un foco de insalubridad que termina golpeando a los barrios aledaños a través de plagas e incendios.
La infraestructura natural como prioridad de riesgo
Limpiar el cauce no es una tarea de ornato, es una acción crítica de prevención de riesgos que el liderazgo territorial debe internalizar. Viña del Mar posee una memoria marcada por grandes inundaciones y desbordes; en ese contexto, un estero obstruido es una sentencia para las viviendas y el comercio del plan de la ciudad.
El rigor institucional nos indica que la gestión de residuos voluminosos y los restos de ferias e instalaciones precarias deben ser abordados no solo desde la fiscalización, sino desde la planificación urbana.
La acumulación de plásticos y basura seca en el lecho funciona como combustible puro durante las olas de calor, elevando el riesgo de incendios que pueden propagarse hacia las zonas residenciales. El desafío para el municipio y la dirigencia es entender que la salud del estero es directamente proporcional a la seguridad de la ciudad.
Corresponsabilidad: Más allá del operativo municipal
La autonomía de las comunidades se pone a prueba en la mantención del espacio público. Si bien el municipio tiene la obligación de retirar, el vecino tiene la responsabilidad ética de no botar. El error en la gestión barrial es esperar que el Estado limpie lo que la desidia ciudadana acumula diariamente.
El rol del dirigente es, por tanto, estratégico: debe ser el nexo que informe sobre los operativos de «cachureos» y el fiscalizador vecinal que denuncie a quienes utilizan el Marga Marga como vertedero clandestino. Recuperar el estero es recuperar la dignidad de la ciudad jardín, pero su mantenimiento depende de que la dirigencia no actúe solo como receptora de soluciones, sino como arquitecta de una cultura de cuidado que entienda que el estero es de todos y no el patio trasero de nuestras malas costumbres.
Lo que creemos en SOY DIRIGENTE
Un barrio limpio no es el que más se barre, sino el que menos se ensucia. El operativo en el Marga Marga es una victoria para la convivencia, pero el éxito real se medirá cuando el municipio no tenga nada que retirar porque la comunidad decidió proteger su bienestar y, en última instancia, su propia vida.
El estero Marga Marga es de todos, no debe convertirse en el patio trasero de las malas costumbres.



